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ENTRENAMIENTO EMOCIONAL EN CINCO PASOS

Cande Psicología julio 1, 2020
Madre e hijo-entrenamiento emocional

La vida está llena de obstáculos. En ocasiones, se nos hace especialmente difícil superarlos y encontrar soluciones satisfactorias y que éstas sucedan en el tiempo y forma deseados. Y cuando, se suceden linealmente sin darnos tiempo a superarlos, el efecto acumulativo es demoledor.

Se puede observar un hombre triste con el dibujo de unos brazos musculados en pizarra. Muestra contraste entre fuerza y debilidad

Ahí entran en juego nuestras emociones. Esas señoritas que nos hablan constantemente y que nos encantaría silenciar. Pero no es nada fácil. Nuestra educación, entorno, experiencias, … juegan un papel fundamental en cómo somos y reaccionamos. Por eso es importante en CONVERTIRNOS EN NUESTROS PROPIOS ENTRENADORES EMOCIONALES Y ENTRENADORES DE NUESTROS HIJOS.

Desde que el ser humano existe, hemos aprendido a sobrevivir. Pero nunca aprendimos, a que cuando ya no nos hace falta la supervivencia física, porque vivimos en un estado de bienestar donde no tenemos que ir a cazar para tener algo que comer cada día, se da inicio a otro tipo de supervivencia, la psicológica. Aquella que nos aporta lo que somos en esencia pura: seres emocionales. Y, precisamente, esa área, es la que más abandonada tenemos, y la más importante de tener bajo control.

Es un hecho cierto, que en las sociedades avanzadas, los principales factores de absentismo son la ansiedad y la depresión. Otro hecho real, es que los niños, han visto perjudicado su desarrollo emocional por varios factores: ambos progenitores trabajan, no hay tiempo suficiente o de calidad para ellos, las exigencias sobre sus comportamientos o rendimiento escolar son brutales, las comparaciones entre niños son constantes, sin contar que no pueden estar en la calle jugando y haciendo crecer la imaginación y creatividad con sus amigos.

Se puede ver a una mujer sentada y abatida, deprimida.

De repente, el mundo se ha convertido en un lugar hostil. A todo lo que teníamos ya, se ha unido una enfermedad a la que aún no hemos podido enfrentarnos con éxito. El virus está en la calle, y nos digan lo que nos digan, tememos por nuestros hijos, por nuestros mayores, …y esto se suma a una realidad económica incierta.

Convivir con todo esto, no estresarse, no perder los nervios nunca, no perder la paciencia, se ha convertido en misión casi imposible. Muchos los requerimientos y pocas las soluciones.

Con nuestros hijos, desde que nacen, nos ocupamos de su alimentación, de que estén confortables, de casi convertirnos en pediatras y saber cuándo están mal y, en muchas ocasiones, el por qué. Sin embargo, en todo este proceso, nos afecta el estrés y no somos conscientes de cómo estamos actuando y cómo nos mostramos. Ni tampoco le damos importancia.

Pero los niños, SÍ aprenden por imitación. Por mucho que les expliquemos, si no somos coherentes con nuestras palabras, no sólo no harán lo que les pedimos, sino que harán lo opuesto. Se rebelarán, vendrán las rabietas, frustraciones, egoísmo, caprichos, en definitiva, niños que no podemos controlar. Son niños que no saben qué hacer con sus emociones porque sus propios padres tampoco saben. Y, es un hecho que esto ocurre, y ni tan siquiera nos hemos parado a analizarnos.

  • ¿No te ocurre que no quieres que tus hijos sufran?

  • ¿Acaso no quieres que no pasen por determinados sucesos que has tenido que vivir tú?

La mala noticia es que no podemos evitar que les pasen ciertas cosas. No podemos controlarlo todo. Pero sí podemos evitar que sufran innecesariamente. Y esto sólo se consigue dándoles herramientas para la gestión de sus emociones y de cómo afrontar los problemas que tendrán en su vida: huir o afrontar, llorar o pensar, agobiarte o buscar una solución.

John Gottman diferencia emociones básicas de secundarias. Las básicas son el miedo, la ira, la tristeza, el asco y la alegría. Las cuatro primeras nos gustarían que desaparecieran. Sin embargo, nos han ayudado a sobrevivir y son necesarias en nuestra vida. Nos ayudan en la medida que equilibramos su afectación en nosotros. Tener un miedo razonable nos evita muchos problemas, sin embargo, un miedo excesivo nos paraliza y genera trastornos a nivel conductual y perceptivo.

Todas las emociones son necesarias, en exceso hacen daño.

ES POR ELLO QUE TENEMOS QUE SER UN EJEMPLO PARA NUESTROS HIJOS DE CÓMO GESTIONARLAS.

Para ello te facilito esta serie de claves fundamentales y, posteriormente veremos cómo hacer el Entrenamiento Emocional en cinco sencillos pasos. Claves de gestión emocional:

  1. Ayudarles a expresar sus emociones: que las puedan reconocer y explicar, sin miedo ni vergüenza.
  2. Aportarles riqueza en el vocabulario emocional: las emociones no hay que reprimirlas. Hay que entenderlas y saber explicar por qué se sienten de una manera específica. SI NO SE IDENTIFICAN LAS EMOCIONES, NO SE PUEDEN GESTIONAR.
  3. Aportar estrategias: nuestro trabajo es ayudar, acompañar, pero NO Forzar. Es lícito cualquier emoción que sienta un niño.
  4. Mucha empatía: mostrar que entendemos al niño y explicarle por qué se siente así, ayudándole a razonar sobre lo que le ha pasado.
  5. La clave está en el equilibrio de las emociones. Y este equilibrio se consigue si aportamos más fuerza a las emociones positivas que a las negativas.

Una madre escuchando atentamente a su hija

Es decir, si generamos entornos donde la alegría pesa más que la ira, la tristeza, las frustraciones, … las emociones positivas crecerán por sí solas, y, los adultos también estarán mejor.

«Vive la vida jugando, cantando, evitando preocuparte por cosas que ni siquiera han ocurrido»_KandeDiaz

El tiempo que pases con tus hijos, analízate:

  • ¿Cómo reaccionas ante los problemas?
  • ¿Qué expresas ante una mala noticia o incidente delante de tus hijos?
  • ¿Cómo estás viviendo tu vida en estos momentos?

El entrenamiento de las emociones es una herramienta basada en la investigación de John Gottman. Es un método para guiar y acompañar a nuestros hijos en la forma de responder ante sus emociones, ayudando a mejorar la relación entre padres-hijos junto con el desarrollo de habilidades para ambos y lo podemos llevar a cabo en 5 sencillos pasos.

PRIMER PASO: TOMAR CONSCIENCIA DE LAS EMOCIONES PROPIAS

Mientras más consciente estés de tus propios sentimientos, mejor entenderás cómo se siente tu hijo.

Comparte tus emociones y explícales por qué te sientes de una forma determinada.

Los niños aprenden sobre las emociones al observar como muestras las tuyas.

SEGUNDO PASO: EMPATÍA

Toma muy en serio las emociones de tu hijo.

Y, sobre todo, ten y muestra predisposición a entender la perspectiva de tu hijo, motivándolo a que hable de cómo se siente.

TERCER PASO: ESCUCHA ACTIVA

Si le pedimos a nuestros hijos que nos expliquen cómo se sienten, debemos escucharlos con atención, sin juzgar o criticar las emociones que son diferentes de las que esperabas.

Es muy importante entender la emoción antes de dar consejos o pautas sobre el comportamiento.

CUARTO PASO: IDENTIFICACIÓN DE EMOCIONES

Empiece a identificar emociones aun antes de que el niño  pueda hablar.

Hablemos sobre las emociones como la felicidad, la tristeza, la ira y cuándo la gente las siente qué hacen y por qué.

Y, por encima de todo, evita decir a los niños lo que deben de sentir. Los sentimientos son libres. No podemos obligar a sentir algo de una manera.

Y no olvides que los niños aprenden por medio de observar y copiar lo que hacen los adultos que consideran su referente.

Es decir: Tú, su mamá o su papá. Las personas más importantes de su pequeña vida.

QUINTO PASO: BUSCANDO SOLUCIONES JUNTOS

Razonando juntos. Cuando los niños se portan mal, explique por qué su

comportamiento fue inapropiado. Apoyemos la expresión emocional,

pero establezcamos límites en el comportamiento.

Debemos ayudar a los niños a considerar posibles soluciones.

A medida que los niños se van haciendo mayores cada vez aparecen más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les enseñemos la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. 

La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

Saber comunicarse y reconocer emociones propias y ajenas son, sin duda, imprescindibles para que vayan madurando poco a poco.

Y, con todas estas pautas, estaremos generando la tan olvidada INTELIGENCIA EMOCIONAL.

En un mundo como el nuestro, no ganan los que más conocimientos tienen, sino aquellos que son capaces de tener relaciones sanas, que consiguen satisfacción en lo que hacen (y no una venta de una imagen irreal de una vida que en realidad no existe). Ganan aquellos que sonríen porque de verdad se sienten tranquilos, satisfechos, felices. No por tener más, sino por saber valorar más de manera positiva lo que tienen, disfrutando al máximo de todo y de todos.

¿Te unes al reto?

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Auto ¿Estima?

Cande Coaching, Psicología mayo 17, 2020
Kandediaz Autoestima portada

Alguna vez te has parado a pensar en lo exigente que es la sociedad en la que vivimos?

Se nos valora y acepta (por regla general) por nuestro aspecto físico y ello conlleva que muchas personas pretendan alcanzar unos estándares de belleza casi imposibles.

Además queremos ser los mejores en nuestros estudios, trabajo, etc., porque si no rendimos lo suficiente, o no encontraremos un trabajo digno, o bien, hay varios esperando ocupar nuestro puesto.

Sumemos la aceptación social, que ha llegado a unos límites brutales y casi insoportables desde que las Redes Sociales dominan nuestras vidas: conseguir likes en Facebook, retweets de nuestras publicaciones en Twitter, respuestas y reconocimientos en nuestros WhatsApp u otros chats.

En muchas ocasiones, detrás de todo esto hay carencias, en otras presión social, pero sobre todo, una necesidad de reconocimiento que parte del exterior y no de nosotros mismos.

Nos dedicamos mucho a nuestra imagen externa, pero poco a nuestra parte más interna. Invertimos en ropa, en el Gym, en la mejor tecnología,.. Aparentamos felicidad, riqueza, bienestar.. Al punto que lo convertimos en una competencia insana de quién presume de estar mejor, falseando nuestras vidas de cara al exterior porque, ¿qué pensarán de nosotros?. Pero, ¿trabajamos en nuestra esencia?

¿Realmente nos aporta felicidad un móvil?, o, por el contrario ¿tener relaciones sanas y equilibradas?, o, ¿tener una vida plena?, ¿tener un grupo de amigos en los que realmente se puede confiar y van a ayudarnos en los malos momentos?

¿Realmente 1.000 amigos de Facebook nos van a ayudar en casa cuando estemos enfermos o tengamos una necesidad grave?

La autoestima es un término que se ha trasladado de la psicología al lenguaje común, usándose de forma indiscriminada, y esto puede hacer que se pierda su significado real.

Como Psicóloga, Coach y Experta en Recursos Humanos y Riesgos Psicosociales, te aconsejaría que tengas muy claro qué significa tener baja autoestima y cuáles son sus repercusiones en la vida cotidiana.

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno mismo, hacia nuestra manera de ser, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen: es la evaluación perceptiva de nosotros mismos.

Todos tenemos una imagen mental de quienes somos, qué aspecto tenemos, en qué somos buenos y cuáles son nuestros puntos débiles. Nos formamos esa imagen a lo largo del tiempo, empezando en nuestra infancia.

Empieza a formarse y crecer a partir de los cuatro años, pero tarda muchos más en llegar a su punto álgido

Las personas experimentan cambios en su autoestima, tanto en términos de aumentos  o caídas con carácter temporal, o a largo plazo.

Sin embargo, lo que sí es un aspecto clave, es la importancia de trabajar en ella desde la infancia, para generar su desarrollo de una forma correcta y saludable durante la etapa adulta.

Según un estudio publicado en la revista Psychological Bulletin, la autoestima”sufre cambios sistemáticos a lo largo de la vida”. La investigación, realizada por expertos de la Universidad de Berna (Alemania), ha descubierto cómo varía durante los años y cuál es la edad en la que mejor nos solemos valorar.

La evidencia demuestra que, efectivamente, la autoestima, ese autoconcepto y su valoración, tiene impacto sobre nuestra vida. En particular sobre el éxito y el bienestar que rigen nuestras relaciones sociales, la educación, el trabajo y la salud física y mental”

Se ha demostrado que la autoestima es una de las funciones más importantes de la personalidad, de la motivación, del comportamiento y del desarrollo de la salud mental (Dörr, 2005Zarza, 1994). y por esta razón marca nuestra personalidad durante toda la vida (Zegers, 1981).

La experiencia de los niños desde edades tempranas con su medio y las personas que los rodean, son fundamentales.

Si esto lo llevamos al terreno de los adultos, una vez vivido toda su infancia y adolescencia en los diferentes medios, relaciones y experiencias, nos encontramos que muchas personas tienen una autoestima bastante pobre, y ni tan siquiera se lo habían planteado.

Teniendo en cuenta que la autoestima es un pilar fundamental en lo que somos, es importante que trabajes en ella.

Pero, ¿Cómo podemos saber si tenemos baja autoestima?

Lee este apartado sólo si realmente estás dispuesto a tener un diálogo sincero contigo mismo y plantearte algunas cuestiones.

¿Alguna vez has pensado cosas como ésta  o  similares: ¿“todo me sale mal”, “soy un desastre”, “es normal que no me quieran”, “qué aspecto tan horrible tengo”, etc?

Otras veces, es mucho más sutil, porque hay personas que no se permiten ciertos pensamientos, y se detecta a través de ciertos comportamientos. Como por ejemplo:

  • Compararse con los demás, percibiendo lo bueno en otros y no tanto en uno mismo. Es posible en algunas habilidades pero ni en todas ni la mayor parte del tiempo.
  • Necesidad de reconocimiento: Si nadie se entera, o si los demás no lo consideran un logro, es como si no hubiera existido.
  • De manera repetida elige relaciones (amistades, parejas…) que son claramente dañinas para sí mismo/a.
  • Le resulta excesivamente difícil tomar decisiones. La sensación es que “nunca da el paso”, busca excusas, lo alarga, lo evita, todo son impedimentos que sólo están en su cabeza para evitar decidir.
  • Es muy influenciable por la opinión de los demás y se mueve constantemente en búsqueda de la aprobación externa, tanto de los seres más queridos como de la sociedad en general.
  • Enfocarse en los fracasos, en aquello que le ha salido mal, y no tener en cuenta lo que sí le sale bien

Y así… Podemos seguir enumerando más conductas que nos dan indicios de que existe una autoestima por reforzar.

Y, ¿Cómo podemos trabajar la autoestima?

Si alguna vez te has hecho esta pregunta, seguro que habrás encontrado infinidad de manuales al respecto, y posiblemente siga siendo tu talón de Aquiles.

No te preocupes, es normal.

¿No te ha pasado de ir a un Nutricionista aún sabiendo exactamente qué comer y cómo?

No se trata del conocimiento, sino del seguimiento, de los retos, del acompañamiento, de la tensión de saber que te van a pesar y evaluar. Estoy segura de que lo has vivido en muchos aspectos de tu vida. Pues la autoestima es igual. Porque funcionamos mejor cuando nos mentorizan y acompañan, hasta que podemos hacerlo solos. El objetivo es aprender y convertir en hábitos nuestra gestión de soluciones.

Lo primero a tener en cuenta es si has tenido una infancia sana, sin acontecimientos graves ni traumas y afecto estable. Si no es así, hay que tratar el problema desde nuestras raíces. Pero si realmente, tu infancia y adolescencia transcurrieron de una manera completamente normal, el problema es reciente.

En ese caso, tendrás que explorar dónde está el origen, cuándo empezaste a desconfiar de tus propias capacidades y valía. ¿un trabajo que te ha sobrepasado? ¿unos estudios que no pudiste terminar?, ¿una pareja o amistad tóxica? 

Para ayudar en esto, una de las técnicas que funcionan muy bien es la Reestructuración Cognitiva. Ayuda a la persona a darse cuenta de la irrealidad de sus pensamientos, la falta de sentido o de justificación concreta para pensar de esa manera.

Hay muchas más técnicas. De lo que se trata es de encontrar la mejor para cada uno. Ahí está la clave.

El principal objetivo que buscamos es que la persona aprenda a tratarse desde el respeto y desde el amor a sí mismocambiando su diálogo mental, y no sintiéndose afectado por opiniones o situaciones perniciosas hasta conseguir el equilibrio de aceptarnos y mejorar como un reto y no como un castigo.

Conclusiones

La autoestima no sólo influye en nuestras emociones, sino también en nuestros comportamientos, y a la inversa. 

Trabajar la autoestima es algo muy complejo. Puedes tratar de hacerlo solo o con ayuda. Si lo haces solo, lo que siempre te digo, busca fuentes fiables y contrastadas científicamente por psicólogos titulados. Si te decides hacerlo con ayuda, bien puedes recurrir a terapia o con sesiones de coaching personal. Eso depende de cómo te gustaría trabajarla y el tiempo y autodedicación a invertir.

A este respecto, ten en cuenta que nuestra valoración de nosotros mismos hay que trabajarla cada día de nuestra vida para no caer en hábitos ni comportamientos autodestructivos o sentimientos de inferioridad que no nos permiten desarrollar todas nuestras capacidades ni disfrutar en plenitud y equilibrio nuestra vida.

Sin lugar a dudas, merece la pena el tiempo, esfuerzo y/o inversión que le dediques.

#kandediaz autoestima

Recuerda que la mayoría de las personas pasan o van a pasar por situaciones y/o relaciones que pueden derrumbar su autoestima.

¿SOMOS DÉBILES POR ELLO?, ¿DEBES SENTIRTE MAL O PEOR QUE LOS DEMÁS?

¡¡EN ABSOLUTO!!

Los VERDADEROS VALIENTES son los que sufren, son conscientes de ello, pero se levantan y trabajan por solucionar sus problemas. Y NO DESTRUIR A OTROS O MOSTRAR UNA APARIENCIA FICTICIA.

Los VERDADEROS VALIENTES son los que se atreven A CAMBIAR EL MUNDO.

Si la población mundial tuviera una acorde aceptación de sí mismos estoy segura, de que muchos problemas no existirían, tendríamos relaciones francas y satisfactorias. Normalmente el que vive feliz consigo mismo, hace feliz a los que le rodea.

Si la pérdida de vidas que estamos sufriendo actualmente por el COVID-19 no nos ayuda a darnos cuenta de ello, pocas cosas lo harán.

LUCHA POR SER MEJOR CADA DÍA

tienes un problema. De eso se trata. De ser consciente de ello y aprender a resolverlo.

Como decía uno de nuestros grandes poetas: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar…”- Antonio Machado-.

Fuentes:

  • Arturo Bados y Eugeni García Grau, Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Facultad de Psicología, Universidad de Barcelona- Técnica de Reestructuración Cognitiva.
  • Jorge Fresco, Psicólogo.
  • Revista Psychological Bulletin.
  • Investigaciones científicas: Dörr, 2005Zarza, 1994Zegers, 1981
  • Photos on Unsplash.

Diario de una mamá teletrabajadora

Kandediaz Conciliación Teletrabajo

Mamá con teletrabajo, conciliación, en casa, y, además perfectas y guapas, ¿es posible?…

Mar nos cuenta un día habitual en su vida…

Mi nombre es Mar, bueno, no es mi nombre real, pero como les voy a contar una experiencia real que creo que no será muy bien recibida, entenderán que no quiera exponer públicamente mi nombre. En fin, nunca he sido políticamente correcta.

¡Para eso tengo a @kandediaz que me centra cuando me voy… jajaja!!!!!

Desde el Estado de Alarma, soy mamá a pleno rendimiento, mamá de cinco hijos. Sí han leído bien: dos niñas y un niño, un perro y un marido, eso hace un total de 5 hijos.

Además, teletrabajo, y como me gusta ser responsable, normalmente hago más cosas de las que me corresponden.

Mis días empiezan sobre las 6:30 AM, es el único momento para ducharme en condiciones, preparar desayunos, comida, y silenciar al perro que ya está dando la lata.

Como muy tarde, a las 7:30 ya tengo a la prole despierta y activa. En pleno rendimiento. Salvo a mi quinto hijo, que es una marmota. Me he planteado más de una vez tirarle un vaso de agua por encima, pero me asaltan las dudas sobre el tipo de ejemplo que estoy dando a mis niñas.

Como también me ha dado tiempo de encender ordenador y leer a toda prisa e-mail que hayan llegado de noche, aprovecho el momento en que las peques desayunan para yo empezar a trabajar. Mis peques tienen dos, tres y cinco años. Con lo que el desayuno y la tranquilidad duran poco. Así que me paso el día corriendo entre el portátil y las niñas.

Como tenía poco, tengo un colegio maravilloso, increíble, que nos sigue cobrando las cuotas y de regalo me mandan una programación diaria para las dos niñas que ya están en el cole. ¡Soy súper afortunada!. Encantadísima porque además el cole lo elegí yo.

Yuhuuuuu, soy profe además de mamá y teletrabajadora. Pero bueno, lo del cole está chupado. Cada tutora me manda la programación como quiere. Esto significa que cada día recibo entre 3 ó 4 comunicados (aunque he llegado a tener más de 10), además hay que visualizar no sé cuántos vídeos, a esto unimos tarea en un formato que solo hay que descargar, pasar a Word, imprimir, conseguir que las hagan en base a las instrucciones que se nos dan, y luego escanear y mandarlas a las respectivas tutoras, ah, y también psicomotricidad, teatro, baile, manualidades,… Sólo he tenido que comprar tinta de impresora, paquetes de folios, pegamento, rotuladores, creyones, tijeras, pegatinas, gomets, pintura, pinceles,…y rezar al Espíritu Santo y demás divinidades para que me den una cosa que se llama… déjenme recordar… ah sí, lo tengo: ¡PACIENCIA!. Ay que risas.

Bueno pues así entre reuniones por videoconferencia, llamadas, e-mail, informes, aprovecho a que mi quinto hijo, que está en ERTE para que se quede un rato con la prole. Lo cual me da unos momentos maravillosos de tranquilidad, encerrada en mi micro despachito, escuchando gritos diversos: “Papi, ya no eres mi amigo”, y su papi: “pues yo tampoco quiero ser tu amigo”, “mamiiiiiiiii, mamiiiiiiiii, mamiiiiii,…. Ruido, y más ruido… y yo hiperventilando y silenciando el móvil para que la conferencia telefónica que tengo con la Cúpula Directiva no se note ni escuche mi estado actual. Así que pendiente de todas las instrucciones que me dan, avanzo por el pasillo a consolar, ordenar, coordinar la zona de combate, mientras vuelvo a rezar a todas las divinidades para que no me pregunten nada y tener que volver a activar el micrófono.

Después de esto, sólo tengo antes de colgar, hacer un resumen y propuesta de mis nuevas tareas, dar un compromiso de cumplimiento, o sea, PARA YA YA YA, volver a zona de combate, relajar el ambiente, y mirar la hora, porque ya es mediodía y no hemos puesto la comida.

Y entonces, veo que todos se han olvidado de mi cuarto hijo, que no ha aguantado más y ha tenido que hacer pipi en una esquina. Respiro, respiro, respiro. No sé si estoy en confinamiento o de parto otra vez.

Organizo almuerzos, todos tranquilos, yuhuuuuuu… yo puedo comer más tarde, voy a aprovechar este ratito para avanzar en el trabajo. Y vaya sí avanzo, a todo meter, porque la tranquilidad durará poco. Pero tengo un plan B, dibujitos para las más grandes, y al pequeñajo de dos, me lo traigo al despacho y le canto mientras sigo trabajando. Es fácil, tengo una técnica infalible. Lo recuesto sobre mí y sólo trabajo con una mano, y silencio móviles… sigo rezando.

Y sí, me dan ganas de llorarme siento mala madre. Y cuando se duerme, es una paz que aprovecho para seguir trabajando. Y me he olvidado de almorzar. Entonces el hambre me mata. Me voy a la cocina y me olvido de las técnicas de ansiedad, porque además he abandonado mis sesiones de psicología porque no me da la vida.

Y así el resto del día sigue fluyendo, sólo he tenido que cambiar pañales, lavar ropa, recoger, mi quinto hijo agobiado también, los niños descontrolados y saltando por toda la casa, sólo han pintado las paredes y han tirado por el WC un par de muñecos…

Así que ya solo me queda poner lavadora, recoger, limpiar las paredes, y seguir rezando.

Entonces, como tampoco estoy trabajando “a tiempo completo” jajajajaaja, sólo unas 10 horas diarias, me he inscrito en algunos cursos porque si hay algo que no soporto es ser una mala profesional. Y para ello, sigo estudiando y reciclándome de forma continua.

Y bueno, he decidido que además de rezar, necesito buscar alguna solución alternativa, porque hace un rato tuve una experiencia realmente asombrosa: HE SIDO POSEIDA POR UN LEÓN… en primer lugar, escuché un rugido ahhhhhhhhhhhhhhhhh, pero es que después, ME HA POSEIDO UNA TIPA QUE NO CONOZCO que gritaba: No puedo mássssss, y luego, se ha puesto a llorar, pero ¿quién es esa?

Pero, ¿de qué se queja esta Señora?, si sólo está en pie desde las 6:30 de la mañana, va a hacer pipi con compañía diminuta constante, además trabaja, cocina, se encarga de la casa y 5 hijos, FUERTE DESAGRADECIDA.

En fin, así que me siento en soledad un minuto porque, con completa sinceridad, me da miedo que llamen a un exorcista, perder el trabajo y que me odien mis niños (que es lo que más quiero en esta vida), porque ahora mismo me odio hasta yo.

Necesito a mi amiga y psicóloga, que nunca me juzga, que me ayuda y, sobre todo, me aporta ideas, técnicas, y, sobre todo, que me recuerda que no tengo 5 hijos, sino 3. Pero que aún teniendo sólo 3, esto es mucho Señores, es mucho!

Encima, me consuela mucho mirarme al espejo, donde no reconozco ni a mi cuerpo, ni a  mi cara de oso panda con unas ojeras negras que me llegan a la boca…

Y me sigo sintiendo culpable, desolada, con un nudo en el estómago y un dolor continuo en la cabeza.

Lo poquito que salgo a la calle, voy en chándal, ayer me di cuenta que tenía la blusa manchada cuando me paró la policía sin documentación y con las niñas grandes dando un paseo. Necesitaba tanto salir que el kilómetro me lo dejé unos 3 kms atrás. Fue una situación divertida.

Así que volví a casa, cabizbaja, pero con dos niñas felices. Sí felices. Felices porque su mamá había salido a pasear con ellas. Que al llegar me dijeron que me querían mucho y que yo soy su mejor amiga. Y ya no sé ni lo que escribo porque las lágrimas no paran.

La realidad, es que soy una SUPER MAMA. Que no tengo prácticamente ayuda. Que si no fuera esta situación, la realidad es que el peso de todo recae siempre sobre mí. Que por el camino voy logrando que mi quinto hijo se convierta en padre y marido. Que gestiono mi trabajo de una manera magnífica, aunque no siempre se valore. Que las mujeres hemos avanzado mucho, pero con muchos sacrificios. Y que además, soy una valiente, capaz de mirarme a mí misma y no conformarme, de dar valores a mis hijos y tratar que no se me note la ansiedad. De tratar de no sentirme culpable por trabajar porque con un sueldo no nos llega ni para comer.

Y lejos de esconderme en fotos de una alegría irreal, de mentir, de presumir por una vida que no existe, yo me muestro tal y como soy. Seguramente soy una tonta por ello, pero lo que sí soy es una VALIENTE, LUCHADORA y BUENA PERSONA. No me gusta esconderme ante una falsa apariencia, no me gusta autoengañarme, y por ello, trabajo duro conmigo misma, y no me conformo a ver pasar el tiempo. Pido ayuda en pocas ocasiones, pero sí a las personas en las que confío, y sobre todo, en aquella que me asesora y me guía de forma profesional a desarrollarme y a ser cada día mejor.

escribo esto, porque sé que hay más mujeres en mi situación. A todas ellas va este post dedicado. No se sientan mal por rendirse a veces, por llorar, por perder los nervios, por no ser perfectas, delgadas, guapas. Siéntense bien por todo lo que hacen, y no permitan que nadie las infravalore.

De corazón…

¡EMPODÉRATE!

No esperes más- Justo ahora es el momento de hacer cambios esenciales en tu vida. No te pongas más excusas y lee cómo puedes hacerlo!!!

ENTRENA TU VIDA, TU MENTE, TU CUERPO

TÚ PUEDES HACER TODO LO QUE TE PROPONGAS

“No hace más el que más tiene, sino el que más quiere”

Y tú, ¿Qué quieres?

  • ¿Qué objetivos te gustaría lograr?
  • ¿Hay algo que te preocupa?
  • ¿Quieres cambiar el rumbo de tu vida?
  • ¿Haces las cosas que realmente quieres o es por lo que pueden opinar otros de ti?
  • ¿Estás plenamente segur@ de tus decisiones?
  • ¿Qué te frena para alcanzar tus objetivos?
  • ¿Te frustras cuando no los consigues?
  • ¿Quieres cambiar tus hábitos y lograr tus metas?

Tengo una gran noticia

PUEDES

PUEDES

PUEDES

¿Sabes de quién depende?

DE TI

¿Sabes cómo lograrlo?

1- Establece tus metas claramente

2- Define los pasos a dar

3- Evalúa tu progreso objetivamente

3- Y entrena, entrena y entrena

  • ¿No sabes cómo empezar?
  • ¿Empiezas pero te aburres?
  • ¿Tienes voluntad pero no sabes qué pasos dar?

Si tienes claro de que QUIERES cambiar, ten claro de que PUEDES cambiar

Si estás en una etapa en la que te gustaría cambiar tu vida, te animo sinceramente a realizar un proceso de coaching ya que en este contexto, se potencia el espíritu proactivo que es tan necesario en la incorporación de nuevos hábitos.

El deseo de querer cambiar tu vida es más habitual de lo que parece, sin embargo, también existen grandes limitaciones que pueden hacer que se produzca una lucha interior constante para no hacer nada:

“No estoy tan mal ”

 “Si hasta ahora he sido así para qué voy a cambiar”

“Hay quien está peor que yo”

 “No me siento preparad@ o no tengo fuerzas”

 “No sé lo que  quiero”.

Las personas llegan a pasar muchos años de su vida envueltas en la contradicción de querer cambiar pero también con el miedo de hacerlo.

Para querer cambiar tu vida tienes que dar un giro a tu pensamiento pasando de ser un actor secundario al protagonista de tu vida.

No es como algunos piensan: “es que otros tienen suerte y yo no”. La única verdad es que tu vida depende de tu actitud, de tu trabajo personal, de tu capacidad para tomar las decisiones y lo más importante, de intentarlo. Intentar un objetivo es darte la oportunidad a a ti mismo de ir más allá de tus propios límites para explorar nuevos aprendizajes.

Además, tienes que estar preparado para encontrarte con personas en el camino que te desanimarán con sus ideas pesimistas. No dejes que la falta de sueños de otros te robe la convicción de que es posible ser feliz a cualquier edad y que solo es tarde para aquellos que se han quedado de brazos cruzados en la insatisfacción. Busca compañeros de viaje que te acompañen. Elimina a las personas tóxicas de tu vida.

Y, sobre todo, ten en cuenta que SOBREVIVIR NO ES VIVIR

Asume tu responsabilidad y empieza a Entrenar tu vida.

Mi objetivo personal y  lo que transmito a mis colaboradores  es que todo cambio debe hacerse desde tu interior. Empezando por uno mismo. Dejando de buscar culpables fuera. Para dar respuesta a los problemas que nos creamos o con los que nos encontramos. Y asumiendo nuestra responsabilidad para conseguir nuestro bienestar, nuestros objetivos y nuestra felicidad.

Es hora de abrir los ojos al presente y aprender a ocuparnos de nosotros en lugar de pre-ocuparnos por las cosas, porque solo en el presente encontraremos opciones y salidas.

Si te animas, descubrirás infinitas posibilidades a tu alrededor.

Hay miles de opciones para SER FELIZ y DISFRUTAR con intensidad tu vida.

De ti depende!, ¿Te animas?

Consejos para salir a la calle con los niños con el COVID-19

Cande Psicología abril 25, 2020

El Estado nos permite salir a la calle con niños hasta 14 años a partir de mañana. Aquí van una serie de consejos para preparar tu salida.

¡Al fin tenemos luz verde para salir con los peques a la calle!

Medida especialmente celebrada entre aquellas familias cuyas condiciones son peores. Convivencia en pisos minúsculos, sin balcones o terrazas, sin acceso a ninguna zona o espacio para que los peques jueguen, descarguen, hagan ejercicio,… Si los adultos echamos en falta el aire, el sol, la actividad, para los más pequeños, es esencial.

Por otro lado, los COP informan de que “se ha empezado a detectar un estrés muy fuerte al permanecer encerrado en casa, además de los efectos negativos en muchísimas familias, como ansiedad, problemas con el sueño, alteraciones en hábitos de alimentación, y abuso de las tecnologías, igual entre los adultos y entre la población infantil”. Es normal que se generen problemas de convivencia, incertidumbre, aburrimiento, etc… todo ello desencadena un empeoramiento de la resistencia a este confinamiento.

Aquí van una serie de recomendaciones para gestionar estas salidas de la mejor manera.

Consejos:

  • Infórmate: lo primero es tener la información completa de lo que podemos y no podemos hacer. Accede al Boe: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-4665 y léelo con calma para extraer tus propias conclusiones, además de todas las publicaciones ya existentes sobre lo que se puede hacer (siempre de fuentes fiables).
  • Concienciación de los peques y adultos: Los adultos podemos entender todo, ahora más que nunca somos un ejemplo de lo que se debe hacer con plena responsabilidad. Los niños aprenden por lo que ven. También por lo que se les explica. Y sí, hay que explicarles la situación en un lenguaje adaptado a cada edad, qué se puede hacer y qué no. Es decir, comunicarles la verdad: no hay que engañarlos, pero tampoco hay que exagerar ni generar más miedo y tensión a la situación.
  • Mantener las normas de higiene: antes de salir a dar un paseo, tienen que lavarse bien las manos, es decir con agua y jabón y de manera concienzuda y prolongada. Hagámoslo divertido, cantando, jugando, utilizando un muñeco, etc.

  • Mantener la distancia estipulada: A los niños, la mejor forma de concienciarlos es irlos preparando. Los niños mayores entienden bien lo que es que no se pueden relacionar y estar separados de los demás como mínimo un metro y medio. Pero a los más peques esto es más difícil. Prepáralos antes de salir. Desde hoy haz juegos en casa poniendo a esa distancia muñecos o sus juguetes favoritos, y les explicas que el espacio que deben quedar entre ellos y el peque, y que así jugaremos en la calle con otras personas y niños.
  • Muestra seguridad (autocontrol y autocontrol), explícales que vamos a salir un ratito con cuidado, porque la enfermedad aún no ha terminado, pero que vamos a hacerlo muy bien, para que no nos pase nada.
  • Firmeza, escucha activa, atención: no es momento para dejar que los niños hagan lo que quieran, ni tampoco para ser tan duros que la salida sea más traumática que estar en casa. Repite mucho la consigna de no tocar nada para evitar enfermarnos. Sé firme con las normas y presta atención a lo que hacen. Recuerda que hablarles y explicarles en su lenguaje las cosas ayuda mucho.

Después de salir

  • Prepárate bien antes de salir: lleva todo lo que te pudiera hacer falta en la calle: toallitas, solución hidroalcohólica, comida y agua (si estimas que tomen algo en el paseo siempre que tengas un lugar seguro donde hacerlo), juguetes manejables y que no impidan moverse de una forma adecuada (evita llevar muchos porque serás tú, papi o mami, el que terminarás cargando todo). Y no te alejes demasiado, no sólo por la norma, sino por si no pudieras controlar la situación y debes irte pronto a casa.

¿Y AL REGRESO?

  • Lavarse muy bien las manos
  • Pregúntales si les ha gustado el paseo
  • Agradece su buen comportamiento
  • Y, sobre todo, escuchemos lo que nos dicen, qué sienten, qué les gustaría hacer en el próximo paseo, y resuelve sus dudas.

Para hacerte más ameno lo que has leído, aquí va un enlace para ver un vídeo de las salidas con tus peques: 

Por desgracia, aún estamos inmersos en el COVID-19. La enfermedad sigue estando activa.

https://youtu.be/9VNz39vKF1c

Un padre acompañando a un niño

NUESTROS ACTOS DE HOYMARCARÁN NUESTRO FUTURO.

Espero que estos consejos te ayuden. Comparte cualquier inquietud o experiencia que tengas al respecto. Me encantará recibir tus comentarios.

“C.S.” -Una historia de valentía y coraje-

oy estoy especialmente feliz de compartir esta historia con todos ustedes, mis queridos lectores y seguidores.

Por mantener su anonimato, no pondremos su nombre, ya que se hace mención a terceras personas.

Pero no duden, ni por un momento…. de que es una historia REAL

El verano de 1994, en París, nació nuestra protagonista: C.S. Sus padres no podían estar más felices. Su primera hija.

Photo by Marvin Lewis

Cuando tenía 3 años, la familia se amplió. P.S., su hermano, nació sano y fuerte. Pero sus padres, que eran unos valientes, se embarcaron en una auténtica aventura, y decidieron trasladarse a Málaga en busca de una mejora laboral y familiar.

Photo by Lucas Albuquerque

Sólo tenía 8 años.

Y aún así, al poco tiempo, después de asentarse en esta ciudad, llegó la pequeña S.S. para completar la familia. La felicidad, la esperanza, las ilusiones,… se renovaron.

Si es complicado empezar de cero, cuando lo haces en un país con una lengua extranjera, y con niños, cuando menos es un salto de vértigo que demuestra una gran capacidad de adaptación.

Pero la vida, como en los cuentos, no siempre todo es felicidad. Y así pasó que cuando C.S. tenía 10 años, fue su tío quien arruinó económicamente a su familia y los dejó desamparados. Sin embargo, su padre no se dio por vencido y encontró una nueva oportunidad en otro lugar.

Gran Canaria:  Empieza una nueva aventura.

Photo by Paul Gilmore

Sus padres encuentran trabajo, la familia se refuerza y todo vuelve a la normalidad, nuevos retos, nuevo colegio, nuevos amigos.

Y cuando al fin logran estabilidad, una semana antes de cumplir 16 años, la madre de C.S. enfermó, cayó en un profundo coma del que nunca volvería a despertar.

Photo by Daan Stevens

Esto marcaría un antes y un después en su vida. En una edad complicada y donde necesitas profundamente a una madre.

Tuvieron que buscar ayuda y así contrataron a una persona que cuidase de su madre en casa mientras ella y sus hermanos iban al colegio, y su padre iba a trabajar. 

Hasta que al fin consiguieron la cuidadora definitiva: Se llamaba O., que se vino con su hija menor de edad, D.

Todos intentaron adaptarse por el bien de su madre. Con la esperanza de que se recuperara y saliera del coma algún día.

Lo que C.S no se esperaba es que un año después de lo ocurrido, su padre acabaría enamorándose de O.- la cuidadora-.

Una realidad muy dura de asimilar para una chica de su edad, con su madre enferma en la misma casa, ajena por completo a lo que estaba sucediendo.

Y no pudo ni quiso aceptar esa relación. Hecho que derivó en el alejamiento de su padre. Su relación se deterioró. Su padre no quería ceder, y C.S. no podía asimilar que su padre estuviera rehaciendo su vida en la casa familiar con una mujer que venía a cuidar de su madre y no a dejarla en el olvido.

El desenlace fue brutal.

Su padre le pidió que abandonase la casa familiar.

Decidió que ella era una mala influencia para las menores que vivían allí.

Brutal.

Menos mal que tenía amigos. Tuvo que combinar trabajar, estudiar, trabajar y más trabajar. Su padre le pasaba algo de dinero, pero apenas le alcanzaba para pagar la mitad de un alquiler.

Aprendió pronto lo que era el trabajo duro, el sacrificio, el esfuerzo.

Tuvo momentos muy complicados. Aceptar cualquier trabajo para pagar un alquiler, seguir estudiando. No dejó escapar ninguna oportunidad.

¿Cuáles son los grandes valores y capacidades que la ayudaron a salir adelante?

  • Levantarse aún cuando no tenía fuerzas
  • Aceptar cualquier trabajo antes de quedarse de brazos cruzados
  • No menospreciar a nada ni nadie
  • No regodearse en autolamentaciones
  • Rodearse de buenas personas

Mensaje personal que me ha transmitido directamente C.S. para este post:

“Creo que no soy nadie especial ni he hecho ningún esfuerzo mayor que otros. La vida también me ha regalado muchas cosas”.

¿Saben qué ocurre realmente?

Photo by Jules Bss

Que la vida es generosa con las personas que lo son.

C.S. ha recibido ayuda de personas que han pasado por su vida, pero porque ella es generosano tiene miedo de pedir ayuda cuando la necesita, y da en la misma proporción o más de lo que recibe. Porque ha sido fuerte con una capacidad de resilencia superior a lo normal. Y porque no prejuzgaevalúa las oportunidades antes de descartarlas.

Evita el NO para darle la fuerza justa al SI.

Ysu historia, es una muestra de generosidad. Era una niña cuando se vio en la calle. Hoy en día es una mujer, preciosa, valiente, fuerte… y sí, tiene momentos en los que desea llorar, y lo hace. Pero se seca las lágrimas. Mira hacia el frente y se queda con lo bueno que sí le ha aportado la vida y las personas que ella ha elegido para compartir su camino.

Y… para los que se lo estén preguntando…

Pues sí, ha retomado el contacto con su familia. Quiere y protege a sus hermanos, como ellos lo hacen por ella… Y con su padre, bueno, la vida nos enseña a perdonar, a entender, aunque no compartamos la misma opinión ni estemos de acuerdo con las decisiones tomadas.

Su madre sigue aquí. Sigue igual. A ella, con el permiso de todos, voy a dedicar este post. Ella es la otra valiente de esta historia. ¡Ojalá pudiera ver su aportación en la vida de su hija, y a lo que ha llegado!

Fuente: Melanie Castellano y C.S. en primera persona. ¡Gracias compañeras!