Posts Tagged

padres

Mi niño no me come

“Generar buenos hábitos para comer, es fundamental para que nuestros hijos crezcan sanos pero, sobre todo, para generarles una cultura de la alimentación para toda su vida.”


  • ¿Estás cansada de discutir a la hora de la comida?
  • ¿Se ha convertido el momento de comer en una tortura?
  • ¿No consigues que tus hijos coman lo que deben?

Por tanto, lo que hagamos hoy marcará su futuro.

Muchas madres me llaman agotadas porque sus hijos no comen sino lo que les apetece. Es una preocupación constante porque, en ocasiones, sólo se alimentan de golosinas o leche y galletas/cereales. Y algunos papás llegan al punto de asumirlo, “porque al menos han comido algo”.

Educar a nuestros hijos, empieza por trabajar en nosotros mismos, y crear esos buenos hábitos en nosotros también.

No vale darles potaje y nosotros alimentarnos de papas fritas. Recuerda, enseñamos con nuestros gestos.

¿Quieres conseguir que tus hijos coman y que toda la familia haga de los desayunos, almuerzos, meriendas y/o cenas de momentos agradables?

Vamos a verlo:

  • Escoge uno de los momentos de la comida donde más tranquila/o vas a estar: la clave está en empezar en uno de los momentos que estemos relajados y aportemos ese bienestar a la comida.

  • No traslades los problemas que tengas, o los habituales de la comida, en este acto: es fundamental “resetear” nuestro cerebro. Partimos de cero y no hablamos de ningún incidente ni temas que nos preocupen.
  • Evita hablar de temas conflictivos que puedan dañar a los integrantes de la mesa (reproches, enfados,…): es un momento de felicidad y relajación compartidos
  • Te va a costar muchísimo, pero prueba a NO regañar por lo que come o deja de comer tu hijo o hijos.

  • Llena la mesa de alimentos saludables: prueba a poner alimentos sanos y que todos prueben y elijan. Se trata de que la suma de lo que coman se convierta en una comida saludable.
  • Objetivos alcanzables: no te preocupes. Los hábitos se van generando poco a poco. Conseguiremos ordenar y generar un entorno saludable y relajado, donde comer sea uno de los mejores momentos del día.

Muchas familias lo pasan realmente mal. Nuestros hijos se rebelan, dejan de comer, se posicionan y quieren ganarnos. Tranquilidad, es completamente normal. Los niños van desarrollando su personalidad y prueban su fuerza y decisiones.

La clave está en convencer, no en imponer.

Te asombrarías de la unión, felicidad y lazos que puedes llegar a conseguir con tus hijos gestionando con inteligencia emocional todas las acciones que llevemos a cabo con ellos.

Nuestro objetivo es conseguir que nuestros hijos estén sanos, física y mentalmente. Completamente preparados para afrontar los sucesos diarios que les impondrá la vida, y donde tú -papi o mami- no podrás estar.

¿Te gustaría profundizar más en estos temas o te gustaría que te ayude?

¡Puedes contactar conmigo o seguir leyendo mi blog!!!

Estaré encantada de escucharte y poder ayudarte en lo que necesites


www.kandediaz.com

e-mail: hola@kandediaz.com

ENTRENAMIENTO EMOCIONAL EN CINCO PASOS

Cande Psicología julio 1, 2020
Madre e hijo-entrenamiento emocional

La vida está llena de obstáculos. En ocasiones, se nos hace especialmente difícil superarlos y encontrar soluciones satisfactorias y que éstas sucedan en el tiempo y forma deseados. Y cuando, se suceden linealmente sin darnos tiempo a superarlos, el efecto acumulativo es demoledor.

Se puede observar un hombre triste con el dibujo de unos brazos musculados en pizarra. Muestra contraste entre fuerza y debilidad

Ahí entran en juego nuestras emociones. Esas señoritas que nos hablan constantemente y que nos encantaría silenciar. Pero no es nada fácil. Nuestra educación, entorno, experiencias, … juegan un papel fundamental en cómo somos y reaccionamos. Por eso es importante en CONVERTIRNOS EN NUESTROS PROPIOS ENTRENADORES EMOCIONALES Y ENTRENADORES DE NUESTROS HIJOS.

Desde que el ser humano existe, hemos aprendido a sobrevivir. Pero nunca aprendimos, a que cuando ya no nos hace falta la supervivencia física, porque vivimos en un estado de bienestar donde no tenemos que ir a cazar para tener algo que comer cada día, se da inicio a otro tipo de supervivencia, la psicológica. Aquella que nos aporta lo que somos en esencia pura: seres emocionales. Y, precisamente, esa área, es la que más abandonada tenemos, y la más importante de tener bajo control.

Es un hecho cierto, que en las sociedades avanzadas, los principales factores de absentismo son la ansiedad y la depresión. Otro hecho real, es que los niños, han visto perjudicado su desarrollo emocional por varios factores: ambos progenitores trabajan, no hay tiempo suficiente o de calidad para ellos, las exigencias sobre sus comportamientos o rendimiento escolar son brutales, las comparaciones entre niños son constantes, sin contar que no pueden estar en la calle jugando y haciendo crecer la imaginación y creatividad con sus amigos.

Se puede ver a una mujer sentada y abatida, deprimida.

De repente, el mundo se ha convertido en un lugar hostil. A todo lo que teníamos ya, se ha unido una enfermedad a la que aún no hemos podido enfrentarnos con éxito. El virus está en la calle, y nos digan lo que nos digan, tememos por nuestros hijos, por nuestros mayores, …y esto se suma a una realidad económica incierta.

Convivir con todo esto, no estresarse, no perder los nervios nunca, no perder la paciencia, se ha convertido en misión casi imposible. Muchos los requerimientos y pocas las soluciones.

Con nuestros hijos, desde que nacen, nos ocupamos de su alimentación, de que estén confortables, de casi convertirnos en pediatras y saber cuándo están mal y, en muchas ocasiones, el por qué. Sin embargo, en todo este proceso, nos afecta el estrés y no somos conscientes de cómo estamos actuando y cómo nos mostramos. Ni tampoco le damos importancia.

Pero los niños, SÍ aprenden por imitación. Por mucho que les expliquemos, si no somos coherentes con nuestras palabras, no sólo no harán lo que les pedimos, sino que harán lo opuesto. Se rebelarán, vendrán las rabietas, frustraciones, egoísmo, caprichos, en definitiva, niños que no podemos controlar. Son niños que no saben qué hacer con sus emociones porque sus propios padres tampoco saben. Y, es un hecho que esto ocurre, y ni tan siquiera nos hemos parado a analizarnos.

  • ¿No te ocurre que no quieres que tus hijos sufran?

  • ¿Acaso no quieres que no pasen por determinados sucesos que has tenido que vivir tú?

La mala noticia es que no podemos evitar que les pasen ciertas cosas. No podemos controlarlo todo. Pero sí podemos evitar que sufran innecesariamente. Y esto sólo se consigue dándoles herramientas para la gestión de sus emociones y de cómo afrontar los problemas que tendrán en su vida: huir o afrontar, llorar o pensar, agobiarte o buscar una solución.

John Gottman diferencia emociones básicas de secundarias. Las básicas son el miedo, la ira, la tristeza, el asco y la alegría. Las cuatro primeras nos gustarían que desaparecieran. Sin embargo, nos han ayudado a sobrevivir y son necesarias en nuestra vida. Nos ayudan en la medida que equilibramos su afectación en nosotros. Tener un miedo razonable nos evita muchos problemas, sin embargo, un miedo excesivo nos paraliza y genera trastornos a nivel conductual y perceptivo.

Todas las emociones son necesarias, en exceso hacen daño.

ES POR ELLO QUE TENEMOS QUE SER UN EJEMPLO PARA NUESTROS HIJOS DE CÓMO GESTIONARLAS.

Para ello te facilito esta serie de claves fundamentales y, posteriormente veremos cómo hacer el Entrenamiento Emocional en cinco sencillos pasos. Claves de gestión emocional:

  1. Ayudarles a expresar sus emociones: que las puedan reconocer y explicar, sin miedo ni vergüenza.
  2. Aportarles riqueza en el vocabulario emocional: las emociones no hay que reprimirlas. Hay que entenderlas y saber explicar por qué se sienten de una manera específica. SI NO SE IDENTIFICAN LAS EMOCIONES, NO SE PUEDEN GESTIONAR.
  3. Aportar estrategias: nuestro trabajo es ayudar, acompañar, pero NO Forzar. Es lícito cualquier emoción que sienta un niño.
  4. Mucha empatía: mostrar que entendemos al niño y explicarle por qué se siente así, ayudándole a razonar sobre lo que le ha pasado.
  5. La clave está en el equilibrio de las emociones. Y este equilibrio se consigue si aportamos más fuerza a las emociones positivas que a las negativas.

Una madre escuchando atentamente a su hija

Es decir, si generamos entornos donde la alegría pesa más que la ira, la tristeza, las frustraciones, … las emociones positivas crecerán por sí solas, y, los adultos también estarán mejor.

“Vive la vida jugando, cantando, evitando preocuparte por cosas que ni siquiera han ocurrido”_KandeDiaz

El tiempo que pases con tus hijos, analízate:

  • ¿Cómo reaccionas ante los problemas?
  • ¿Qué expresas ante una mala noticia o incidente delante de tus hijos?
  • ¿Cómo estás viviendo tu vida en estos momentos?

El entrenamiento de las emociones es una herramienta basada en la investigación de John Gottman. Es un método para guiar y acompañar a nuestros hijos en la forma de responder ante sus emociones, ayudando a mejorar la relación entre padres-hijos junto con el desarrollo de habilidades para ambos y lo podemos llevar a cabo en 5 sencillos pasos.

PRIMER PASO: TOMAR CONSCIENCIA DE LAS EMOCIONES PROPIAS

Mientras más consciente estés de tus propios sentimientos, mejor entenderás cómo se siente tu hijo.

Comparte tus emociones y explícales por qué te sientes de una forma determinada.

Los niños aprenden sobre las emociones al observar como muestras las tuyas.

SEGUNDO PASO: EMPATÍA

Toma muy en serio las emociones de tu hijo.

Y, sobre todo, ten y muestra predisposición a entender la perspectiva de tu hijo, motivándolo a que hable de cómo se siente.

TERCER PASO: ESCUCHA ACTIVA

Si le pedimos a nuestros hijos que nos expliquen cómo se sienten, debemos escucharlos con atención, sin juzgar o criticar las emociones que son diferentes de las que esperabas.

Es muy importante entender la emoción antes de dar consejos o pautas sobre el comportamiento.

CUARTO PASO: IDENTIFICACIÓN DE EMOCIONES

Empiece a identificar emociones aun antes de que el niño  pueda hablar.

Hablemos sobre las emociones como la felicidad, la tristeza, la ira y cuándo la gente las siente qué hacen y por qué.

Y, por encima de todo, evita decir a los niños lo que deben de sentir. Los sentimientos son libres. No podemos obligar a sentir algo de una manera.

Y no olvides que los niños aprenden por medio de observar y copiar lo que hacen los adultos que consideran su referente.

Es decir: Tú, su mamá o su papá. Las personas más importantes de su pequeña vida.

QUINTO PASO: BUSCANDO SOLUCIONES JUNTOS

Razonando juntos. Cuando los niños se portan mal, explique por qué su

comportamiento fue inapropiado. Apoyemos la expresión emocional,

pero establezcamos límites en el comportamiento.

Debemos ayudar a los niños a considerar posibles soluciones.

A medida que los niños se van haciendo mayores cada vez aparecen más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les enseñemos la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. 

La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

Saber comunicarse y reconocer emociones propias y ajenas son, sin duda, imprescindibles para que vayan madurando poco a poco.

Y, con todas estas pautas, estaremos generando la tan olvidada INTELIGENCIA EMOCIONAL.

En un mundo como el nuestro, no ganan los que más conocimientos tienen, sino aquellos que son capaces de tener relaciones sanas, que consiguen satisfacción en lo que hacen (y no una venta de una imagen irreal de una vida que en realidad no existe). Ganan aquellos que sonríen porque de verdad se sienten tranquilos, satisfechos, felices. No por tener más, sino por saber valorar más de manera positiva lo que tienen, disfrutando al máximo de todo y de todos.

¿Te unes al reto?

Pide tu cita ahora